La manera de ver un problema, es a veces nuestro problema

Share on Facebook0Share on LinkedIn9Tweet about this on TwitterShare on Google+3Email this to someonePrint this page

 

Cuando uno se encuentra ante un problema o una situación conflictiva, se siente atrapado en un callejón sin salida, atrapado e impotente y no encuentra soluciones para superarlo por mucho que busque alternativas. ¿Te suena familiar? ¿Te ha pasado? A mí si.

Antes de entrar en el detalle del post, quiero compartir una escena de la película “En busca de la felicidad (The Pursuit of Happyness)”, es una escena que el protagonista se ve en una situación indeseable (un problema). Veamos como sale adelante de ese problema.

Entonces, ¿Qué hago?

Está percibiendo el problema con una única mirada, desde una única perspectiva, es decir, como si fueran verdad todos los supuestos de los que parte. Desde luego, todos estos supuestos están cargados de justificaciones y razonamientos lógicos (muchas veces prejuicios nuestros) que avalan su postura y que explican porque no puede alcanzar lo que desea. Todo lo que observa confirma su creencia.

Sin embargo, ya sabemos que es sólo su modo de verlo. El punto de vista que se está utilizando es probablemente el elemento que está produciendo el bloqueo. Su manera de mirar la realidad y las creencias que determinan la manera de ver el mundo, están tiñendo su perspectiva sobre el problema: “La manera de ver el problema, es el problema”.

Un experimento simple es ir un día a ver una película, por ejemplo El Gran Gatsby o Superman que lo echa estos días. Acuérdate de como te comportas en la película. Ahora entra nuevamente a ver la misma película (la que hayas escogido) pero esta vez no la mires sino que mires tu entorno. Descubrirás un mundo diferente lleno de cosas que no te percataste la primera vez.

De eso se trata, de cambiar de gafas, de percibir todos los elementos que hay en ese momento. Lo mismo sucede frente a un problema.

Entonces uno se cuestiona: “Cómo están siendo mis decisiones: ¿Obtengo los resultados que deseo?”

En gran medida muchas de las personas que se acercan al coaching lo hacen porque no están consiguiendo los resultados que desean. Pueden verse atascados en una situación de la que no saben salir y piensan que no tienen posibilidades de elección. Piensan que tienen muy pocas o ninguna capacidad de decisión. Sin embargo, siempre estamos tomando decisiones y estas decisiones son nuestra vida. Otra cosa diferente es que esas decisiones vayan en la línea de lo que queremos.

El trabajo del coaching es hacer consciente al cliente de todas sus opciones disponibles para que tomen decisiones que les satisfagan.

 

 Búsqueda de nuevas perspectivas

Se trata de detectar esas verdades absolutas y llevar al cliente a reconocer que solo son formas de ver las cosas. Hay otras formas de verlo igual de verdaderas que la suya.

Entonces, ¿qué otras perspectivas, explicaciones o puntos de vista puede haber? El coach pide al cliente que busque otras posibilidades. Que las explore y que las haga suyas. Cuantas más mejor.

Una ayuda para estimular la creatividad sería el uso de metáforas, brainstorming, utilizar objetos, moverse físicamente de posición… etc. Como el ejemplo del cine.

La idea la búsqueda de nuevas perspectivas es que si permanecemos en la perspectiva inicial de bloqueo, sin un cambio de observador y perspectiva, es muy difícil que actúe de una manera diferente y satisfactoria.

 

¿Víctima o responsable? El poder de elegir

También está nuestra parte humana de sentirnos víctimas. “Todo me pasa a mí” es una frase que la hemos escuchado muchas veces o “¿Por qué a mí?” Buscamos culpables fuera de nosotros y nos ponemos en el rol de víctima de la circunstancia.

 

El coach debe hacerle saber al coachee que tiene el poder de elegir y por consiguiente de tomar responsabilidad de lo que nos pasa, de nuestros problemas. Así como hizo el protagonista en el momento de la entrevista.

Les recomiendo leer este post donde profundizo en este apartado.

 

 Hechos y no palabras… 

Cuando uno mira el problema o asunto desde otras perspectivas y aceptar que son igualmente posibles, el coachee puede tomar acción desde esa otra perspectiva que no había considerado como posible hasta entonces.

Desde una nueva perspectiva, al cliente se le ocurren muchas nuevas acciones para afrontar su situación, pero se correo el riesgo de que se queden solo en eso, en bonitas ideas. El coach ha de buscar el compromiso con eso que el coachee dice que podría hacer para que lo haga realidad. El cliente ha de declarar que realmente se ha comprometido con el nuevo plan de acción.

El trabajo del coach ahora consiste en concretar, planificar y agendar qué tipo de acciones nuevas va a emprender “desde esta otra perspectiva”. El coach pide al cliente que se comprometa con esa nueva acción en un periodo determinado de tiempo y establecen conjuntamente el calendario para hacerlo.