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¿Víctima o responsable? El poder de elegir

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En coaching se trabaja mucho con las actitudes vitales. No siempre se valora suficientemente el cómo y el cuánto afectan éstas  al desarrollo de  nuestras vidas.

Una de las más potentes y frecuentes distinciones es la que se relaciona, con todos los matices, con asumir el papel de víctima o el de responsable.

Los seres humanos tenemos tendencia a considerarnos víctimas de las circunstancias. A atribuir la causa de nuestros problemas a factores externos a nosotros mismos. Buscamos culpables fuera de nosotros, nuestros padres, la cultura, la educación, el jefe, la pareja… el otro.

Al atribuir la culpabilidad a otros, nos vemos a nosotros mismo como inocentes, y por lo tanto víctimas, porque actuamos con la mejor intención o hicimos todo lo que pudimos.

El inconveniente de esta estrategia es que nos exime de toda responsabilidad sobre lo que nos está pasando. Si el culpable es otro yo no puedo hacer nada, y esto implica que nos posicionamos como elementos pasivos y reactivos ante el problema y nos negamos a nosotros mismos la posibilidad de intervenir para cambiar la situación. Y lo que es peor, podemos deteriorar y emponzoñar aún más esa situación o relación.

Trabajar con esta distinción y con la búsqueda de nuevas perspectivas o explicaciones, ayuda a darse cuenta de que cada uno de nosotros tiene una parte de responsabilidad y por ello, a aumentar las posibilidades de acción.

En cualquier caso se trata de darte poder a ti mismo, de que verdaderamente tienes el poder de decidir, y en esa decisión está en el elegir otra cosa o reafirmarte en lo elegido, pero desde la consciencia, “desde el quiero” y no “desde el debo” o el “tengo que”.